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Sentir el viento

HUERTOS EN JARDÍN DE INFANTES: TENDENCIA Y NECESIDAD

ARGENTINA | Sunday, 26 February 2017 | Views [613]

¿Por qué pensar y decir que los huertos son una moda? ¿Por qué el hombre es un ser que parece necesitar llegar al límite extremo de crisis ecológica y alimentaria para recién empezar a cuidar al planeta tierra? ¿En qué momento dejamos que nos hicieran preferir los alimentos ultra procesados a las maravillas naturales que nos da la madre naturaleza?

Vamos a ser positivos, nadie quiere hablar de los errores del pasado, sino del arduo trabajo que tenemos en la actualidad.

Dedicar horas en la escuela para que los niños aprendan todo el proceso hasta obtener la cosecha de sus propios alimentos tiene muchos beneficios a corto y largo plazo. Incluso, será hermosamente inmensurable hasta dónde lleguen las ideas y modelos que enseñemos a los niños. En el futuro, muchos de ellos seguirán desarrollando nuevas y más sofisticadas formas y derivados de alimentos cosechados de forma agro ecológica.

Aquí la lista de algunos de los beneficios de tener huerta en la escuela desde que los niños son pequeños:

1)   Valorar que todo proceso lleva tiempo, esfuerzo y paciencia

Hoy en día nos hemos malacostumbrado a querer todo ya. Incluso muchos niños son caprichosos. Esto nos lleva a picos de adrenalina que muy fácilmente bajan y nos desanimal, buscando una rápida emoción que nos genere otra sensación parecida.

Bueno, haciendo huerta, el niño ve que para obtener literalmente frutos, necesita preparar la tierra, abonarla, sembrar la semilla, regar periodicamente, si es necesario transplantar, quitar maleza y así hasta que finalmente cosecha el trabajo fruto de su dedicación. Esta lección, lo podemos tomar como toda una filosofía de vida.

2)   Valorar el trabajo campesino

A veces las frutas y verduras que encontramos en la verdulería o el supermercado son tan perfectas, que parecen haber salido de una máquina. Los niños de la ciudad, si no se lo mostramos en la teoría y en la práctica, pueden creer que producir alimentos es fácil. Nada más lejos de la realidad, donde el trabajo de quienes producen los alimentos es pesado, y la mayoría de las veces, mal remunerado. El niño aprenderá que para que esa lechuga llegue a su mesa hay calidad y cantidad de trabajo.

3)   Aprender a no derrochar comida

Muchas veces el niño deja comida en el plato, o pide una sandía entera cuando sabe que terminarán tirando la mitad,  o no expresa que no tiene mucho apetito. No le podemos pedir que sepa exactamente cuánto va a comer, pero sí que sea consciente del esfuerzo que significa producir ese alimento y así tirar lo menos posible.

4)   Respetar la naturaleza

El niño tendrá una visión integral de la relación que tenemos con la madre tierra. De cuánto dependemos de sus frutos y sus recursos (agua, minerales, microorganismos), y de lo poco que nos pide a cambio (sólo hacer un uso sustentable de ella).

5)   Aprenderá jugando

En paises como Suecia, Finlandia, Noruega y Alemania; y en escuelas con nuevas metodologías de aprendizaje, están sacando a los alumnos de los pupitres para que la enseñanza sea más acorde a su naturaleza de estar activos y curiosos. Así, nuevamente, el niño tendrá teoría y práctica y una visión integral de aprendizaje mucho más realista y fácil de llevar a la vida cotidiana. Consiste en sembrar, sacar costos de logística, estrategias de marketing, presentación de producto, cosechar, hacer publicidad, vender o truequear, cocinar y procesar los alimentos. Así, sin darse cuenta, el niño aplicará matemáticas, sustentabilidad, geografía, estadística, marketing, publicidad, gastronomía, ventas y mas. Esto le dará una noción del trabajo real y lo ayudará a ser mucho más práctico y estratégico.

6)   Se ensuciará las manos, hará terapia

En corto tiempo han cambiado muchas cosas. Ahora los niños están mucho más conectados a la tecnología. Si bien esto ya es parte de nuestras vidas en menor o mayor medida, no debemos de olvidarnos que es importante que el niño salte, corra, se encucie y se caiga. Por otro lado, el contacto directo con la naturaleza como tocar la tierra, ver los animalitos que en ella viven y los frutos que no da, hará que el niño libere estrés, presiones, caprichos y miedos.

7)   Desarrolla la creatividad

Desde la planificación del huerto, los niños empiezan a usar su creatividad innata. Lo que sembrarán, cómo, dónde, qué materiales reciclados usarán, cómo combatir las plagas, que platillos elaborarán con lo que siembren, hasta figuras con furtas y verduras.

8)   Convivirá con la frustración

El mundo nos exije ya desde pequeños ser exitosos. Y no sólo eso, también que siempre hay que estar felices, ser bellos y hasta perfectos. El niño experimentará en algún momento que una planta se le muere, y esto no debe ser sinónimo de fracaso. Por el contrario, debe ser guiado por el educador para que aprenda que por miles de razones que muchas veces no dependen de él, la frustración es parte de nuestras vidas. Verá que se puede empezar de nuevo, que por naturaleza no todas las semillas germinan y que todo debe cuidarse para que prospere.

 

Tags: agro ecológico, eco consciente, huerta, huertos escolares, huertos urbanos, orgánico, slow food

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