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9 meses por el Sureste Asiático ¡El viaje de nuestras vidas!

Fresas, abejas y té

MALAYSIA | Thursday, 30 October 2014 | Views [427]

Después de disfrutar unos cuantos días de la capital, comenzamos nuestro tour por la parte peninsular de Malasia.

Nos dirigimos a la estación Pudu Sentral, un tanto caótica y siempre llena de gente, donde te encuentras una docena de chicos desde la entrada de la central de autobuses que al instante te preguntan hacia dónde vas. Ya se imaginarán que con las experiencias vividas en los meses previos y lo desconfiados que nos hemos hecho, pasamos de todos ellos y fuimos directamente a la ventanilla de venta de boletos. Pues la sorpresa fue que hay muchas compañías, todas privadas, que venden boletos para los mismos destinos y a los mismos precios, así que estos chicos preguntones están contratados para captar al cliente y lograr que compre el boleto en una compañía determinada. No hay ni engaño ni timo, simplemente una competencia para ganarse al cliente. Y fue así como volvimos a darnos cuenta de que en Malasia se puede bajar la guardia, y esto hace parecer que no estés en el sureste asiático.

Y a lo que íbamos, nuestro próximo destino: Cameron Highlands, uno de los muy pocos sitios en Malasia donde puedes disfrutar de temperaturas menores de 20 ºC, que aunque es un alivio, nos hizo pasar un poco de frío.

Cameron Highlands es el nombre con el que se le conoce a una región donde encontramos varios poblados, entre ellos Tanah Rata, que es a donde normalmente llegan todos los mochileros después de unas cuantas horas dando vueltas por las curvas montañosas por donde accede el autobús.  Este pueblo es realmente un asentamiento a ambos lados de la carretera, que aquí se convierte en la avenida principal, con unas cuantas calles que nacen de ésta y donde se pueden encontrar un montón de restaurantes, agencias de viajes y distintos tipos de hospedaje.

Al bajar del autobús, un hombre se nos acercó y se ofreció a llevarnos en su vehículo a ver un hotel sin ningún compromiso. Nos fiamos de él y lo acompañamos, y aunque el hotel nos pareció algo caro, se ofreció a llevarnos a otro más barato y fue donde nos hospedamos. Nosotros no tuvimos que darle propina, dado que la misma dueña del hotel donde nos quedamos le pasó una pequeña comisión por llevarle clientes.

Estar en Tanah Rata es viajar en el tiempo y en el espacio, porque me pareció que estábamos en un pueblo inglés del siglo XIX.  Las construcciones son totalmente inglesas, el clima es frío y casi siempre está nublado, los restaurantes ofrecen los súper típicos scones con crema y mermelada de fresa acompañados de una buena taza de té, pero las personas que te encuentras es la calle son indios, chinos o malayos, además del típico guiri con sandalias y shorts a pesar del frío que hace.

¿Y qué hicimos en un pueblecito como éste? Pues comer delicioso en algunos de los tantos restaurantes indios, comer scones con té por la tarde, visitar un mini zoológico que muestra algunas de las especies típicas de la región, incluyendo mariposas, escarabajos y otros insectos y hasta serpientes; también fuimos a un apiario, donde probamos la miel tanto de las abejas que todos conocemos como de otras que son más pequeñas y negras, que no pican y producen una miel menos dulce, con sabor a romero y un punto de amargor; fuimos a un invernadero de flores y a una granja de fresas, aunque creo que lo del cultivo de fresa se ha vuelto demasiado turístico porque resulta que hacen crecer a las fresas en unas macetitas y cuando llegamos los turistas nos dan un cestito y unas tijeras para que cortemos las que queramos, las pesan y te las llevas en una bandejita muy bonita, pagando bien pagadas las fresas para al final darte cuenta que no son nada dulces... Pero bueno, lo mejor y lo más esperado era la visita a las plantaciones de té, y qué espectáculo para la vista es ver montañas enteras cubiertas de los arbustos del té, porque si quisiéramos describir en una sílaba a Cameron Highlands, diríamos té. Aquí se producen toneladas de té negro, que aunque es de excelente calidad y también se exporta, se consume en su mayoría en el país.

Hay varias empresas de té en esta región y nosotros visitamos IPOH, donde nos explicaron el proceso que se sigue, comenzando por la siembra de la planta del té y la recolección de las hojas hasta el proceso de desecado, el exprimido y rompimiento de las hojas, seguido del cernido y fermentación para lograr el té negro tal y como lo vemos dentro de las típicas bolsitas o en las tiendas de té a granel.

Toda una experiencia que nos permite apreciar mucho más cada taza de té que tomamos.  Y en Malasia tomamos mucho.

 

Tags: cameron highlands, ipoh, tea

 

 

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