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Siempre un poco más lejos La infantería nunca retrocede, da media vuelta y avanza.

WP 07 - El Arca perdida

ETHIOPIA | Wednesday, 2 August 2006 | Views [4494]

Bienvenidos al concierto hijos del Ronck'n'Roll.

Estoy de nuevo en Addis, y en el momento que escribo estas primeras líneas no sé si conseguiré tirar para Sudán, o tendré que cambiar mi ruta e ir a Djibouti. Es una dicotomía geográfica y cromática: entre el Nilo Azul y el Mar Rojo. Suena bonito, pero no mola:

♪ Me siento hoy como un halcón
herido por las flechas de la incertidumbre

(El Último de la fila)

Pero como canta el Andres:

Cómo, cuándo, por qué
son demasiadas preguntas
para hacerle al destino

Y Radio Futura también acude a darme consejo:

Nunca se puede saber lo que va a ocurrir mañana
salvo que al fin de semana sigue un lunes otra vez

Os relato a continuación mi periplo por el norte de Etiopía, la zona histórica y más turística del país. Los hoteles son de lujo, lo que en Etiopía quiere decir que tienen agua caliente (si da la casualidad de que funciona el calentador y la fontanería), que te ponen toalla, jabón, y - aquí esta el detalle que verdaderamente distingue a un hotel mediocre de uno de postín –un metro de papel higiénico.

Ha sido bastante más aburrido que mi paso por el desierto, pero intentaré contarlo de la manera más peliculera posible. Así que aquí va un aviso para navegantes: esta bitácora tiene pinta de resultar ser un tostón, y la mayoría de las cosas que os voy a contar no han ocurrido a mi alrededor, sino en mis adentros una colección de idas de olla. ¿Hace falta viajar para eso?



BAHAR DAR

De Addis fui por una de las carreteras más guapas de Etiopía, que cruza el desfiladero del Nilo Azul, a Bahar Dar, tranquila localidad en la orilla sur del Lago Tana, junto al nacimiento del Nilo Azul. Entre el madrugón y las apreturas no disfruté demasiado el trayecto. Tanto este nacimiento como el del "Pequeño Nilo", que a su vez desemboca en el Tana, fue descubierto por el jesuita español Pedro Páez, quien dejo constancia escrita de ello. Pese a tener conocimiento de ello, ciento cincuenta años más tarde, el escocés Bruce se proclamó de una manera francamente cabrona descubridor del Nilo Azul. Bruce tiene hoy un obelisco en su país y de Páez en España no se acordaba nadie ni en su pueblo, al menos hasta que Javier Reverte le dedico su libro hace escasos años. El Nilo Azul se desborda manso y caudal del Lago Tana en dirección sur, para precipitarse unos kilómetros más allá en unas bellísimas cataratas, y encajonarse a partir de ahí en el desfiladero del Nilo Azul, que gira luego hacia el oeste para encontrarse con el Nilo blanco en Jartum, Sudán. Mi primera visita fue a estas cataratas, en autobús publico. Al llegar al pueblo, y tras la habitual carrera de obstáculos para sortear a los guías oficiales, a los guías aficionados, y a los ubicuos vendedores y pedigüeños, encontré el camino a las cataratas, que pasa primero por un puente que construyeron los portugueses allá por el año 1600, que salva rió abajo de las cataratas el desfiladero del Nilo Azul. Un kilómetro más allá se contempla la primera vista de las cataratas, a lo lejos. Tengo suerte, pues ha llovido bastante los últimos días y bajan caudalosas. Son muy accesibles, y se puede descender hasta el punto mismo en que la masa de agua choca con la roca tras caer 40 metros, y sale proyectada y vaporizada, empapándote por completo en unos segundos. De este fenómeno viene el nombre local del lugar y del pueblo: Tiss Abay (El Nilo humeante). Es un sitio ideal de la muerte para acampar.

Continué caminando rió arriba para cruzarlo de nuevo, esta vez en una barca. Los chavales del pueblo me dijeron que aún quedaba tiempo hasta que saliera el autobús de vuelta, así que les pedí que me indicaran la casa de unas chavalas a las que había conocido en el autobús y que me habían dado sus nombres e invitado a café. Muy majas, me hicieron la ceremonia del café y me ofrecieron quedarme en su casa, pero al día siguiente tenia que visitar los


MONASTERIOS DEL LAGO TANA

Es una visita típica y preceptiva: los monasterios construidos en las islas del Lago Tana y a orillas de este. Yo contrate la de día entero, y la verdad que con la de medio día me hubiese sobrado. En la barca me acompañaban un japonés muy cachondo que trabaja en Jartum, y dos yanquis que están estudiando árabe en El Cairo. Uno de ellos me recordó al moreno de "Brokeback Mountain", la peli de los cowboys a los que les gustan los cowboys. La verdad que pase bastante de ellos, del lago, y de los monasterios, que no me parecen ni monumentales, ni demasiado antiguos además el ambiente no es nada solemne, al contrario, los monjes exhiben como mercachifles las cruces y los libros sagrados. Lo que más mola son los frescos que decoran su interior, con su estética naif y su división en viñetas son auténticos cómics. Encuentro representada a Salomé con la cabeza del Bautista, pero no está bailando con ella como en los mosaicos de San Marcos en Venecia.

En una de las islas que visitamos esta enterrado Za Denguel, primer emperador convertido al catolicismo por Pedro Páez, al que los nobles y la iglesia ortodoxa se cepillaron rápidamente por esa misma razón. Al emperador que le sucedió, Susinios, también lo convirtió Páez, que era una máquina en el asunto, y si hubiese sido americano ya le hubieran dedicado una saga en Hollywood: "Converteitor II. Aleluya, baby", y con más prudencia y cambios progresivos y siempre permisivos, finalmente el país fue declarado oficialmente cristiano y cientos de miles de personas se convirtieron todo iba que te cagas hasta que tras la muerte de Páez un nuevo patriarca enviado a Etiopía convenció a Susinios de prohibir la religión ortodoxa y cepillarse a los que no se convirtieran en plan limpieza étnica: un baño de sangre al que sucedió otro de signo contrario con el hijo de Susinios, Fasílides, que devolvió al país a la fe ortodoxa y expulso a los jesuitas.

Como Etiopía ha sido un reino cristiano aislado del resto de la cristiandad durante muchísimos siglos, su mitología es bastante particular; tienen un santo tipo San Jorge, que se carga a un Pez malo malísimo que vivía en el lago Tana, y también tienen al propio San Jorge, sin duda el santo mas representado, pero aunque mata a un dragón, es un San Jorge autóctono, distinto del venerado en otros lugares.

En realidad San Jorge no existió nunca, es la adopción cristiana de un mito muy antiguo y común a muchas culturas: el príncipe que mata a la bestia a la que se ofrecen doncellas en sacrificio para aplacar su cólera. La iglesia católica, que es la más seria con estas cosas, cada
tanto quita a algún santo del santoral por carecer su existencia de ninguna base, pero a San Jorge no lo pueden quitar: no van a dejar sin patrón a los antiguos territorios de la Corona de Aragón, Inglaterra, Rusia o Grecia (por este orden de importancia).

A propósito de emperadores etíopes y mitos, os cuelo aquí de mala manera la leyenda de


EL PRESTE JUAN

En la Edad Media surgió en Europa la leyenda de la existencia de un reino cristiano en el oriente, rico y poderoso, gobernado por un monarca al que se llamaba Preste Juan. La ubicación exacta de este reino era un misterio. Unos decían que en Asia, otros que en África.

Esta leyenda tuvo especial auge en la época de las cruzadas, ya que se afirmaba que el Preste Juan acudiría con su ejército para socorrer a los cristianos en la guerra santa contra los musulmanes. El único candidato real a ser identificado con este mítico reino sería el Imperio Etíope, reino cristiano del que apenas se sabía nada en el resto de la cristiandad. Además varios emperadores etíopes han llevado el nombre de Yohannes. Paradójicamente, fue un emperador etíope quien, siendo conquistado prácticamente todo su reino por un caudillo turco, solicitó la ayuda de otro reino cristiano, Portugal, rival de los turcos en el Índico y el Mar Rojo. Fue así como fueron enviados a Etiopía soldados portugueses, los que construyeron el puente sobre el Nilo que dije antes, y como se le abrieron las puertas de Etiopía a la Compañía de Jesús, en cuya franquicia portuguesa militaba Pedro Páez.



EL NILO AZUL
« azul, líneas en el mar Se dejaba llevar... »

Yo también me dejaría llevar por el Nilo Azul, como la chica que dice Antonio Vega se dejaba llevar por el caballo, pero eso será posible solo si me conceden el visado sudanés. De todas maneras, el paso fronterizo a Sudán que sigue de cerca el curso del Nilo Azul está cerrado, pues discurre en zona de conflicto armado, y además por ahí pululan los "Shankillas", tribu que, a diferencia de los Afar, aun no ha abandonado la practica de la castración.

En fin, al día siguiente me alquilo una bici para subir a una colina donde tenia un palacio Haile Selassie con una gran vista del primer tramo del Nilo Azul, y también para ir al nacimiento del mismo, aunque en realidad lo mas cerca que se puede estar es un puente que lo cruza cuando ya ha recorrido al menos un kilómetro. Aunque todo el mundo me dice que no se puede, intento avanzar por una de las orillas, a ver si consigo llegar a divisar el nacimiento, pero la autoridad me echa el alto
bueno, lo importante es participar.

El Lago Tana es el nacimiento del Nilo Azul, y es en el último tramo de este río donde con los egipcios nació a su vez la civilización y la historia. Me llamó la atención que junto a las cataratas de Tiss Abay hay tres colinas alineadas de tamaño decreciente y forma perfectamente piramidal. Tengo fotos, las mandaré al programa ese del Iker Jiménez que me comentan que es tan interesante.

Total, que en Etiopía he visto a Lucy, antecesora del hombre, a las tribus primitivas del sur, y ahora visito el nacimiento del río en el que, aguas abajo, nacerá la civilización todo encaja como un inmenso puzle sideral.


Si me hubiese quedado otro día mas en Bahar Dar hubiese podido coger el ferry que lleva hasta Gorgora, en la orilla norte del Lago, donde Pedro Páez construyo la principal de sus misiones, de la que hoy quedan solo las ruinas irreconocibles de varios edificios. Además el trayecto del ferry dura dos días, con lo que perder tanto tiempo me pareció rendirle demasiado homenaje a Páez, así que le hice uno mas humilde acudiendo al atardecer a orillas del Lago Tana a leer el libro de Reverte y hacer unas fotos.

En eso estoy cuando un tipo va y me dice (Advertencia: lo siguiente es una dramatización):

- ¿Estas meditando? (ni le miro)
-
¿Estas meditando?
- No (y sigo pasando de el)
- Me lo pareció.
¿Sabes?, yo soy budista.
- Ah
-
¿No te sorprende? Soy el único budista de por aquí.
- Pues muy no normal no debes de ser, pero a mi como si te la machacas con la tapa de un baúl.
-
¿Conoces el pensamiento positivo?
-
¡Hombre, el pensamiento positivo! Somos uña y carne.
(total, que el tío me empieza a comer el tarro con que si lee y escribe mucho, para al final pedirme dinero para comprarse un libro de budismo)
-Mira tío, no te pienso dar nada, y además Buda me la suda. Perono te lo tomes a mal, ya sabes
pensamiento positivo.

Alguna conversación absurda más he tenido, como el tipo que me preguntaba si tenia algún familiar jugando en el Mundial de fútbol, o el que me pregunto por qué Shakira se reboza en el barro, que si estaba drogada. Pero normalmente las conversaciones son bastante robóticas, calcadas unas a otras:

- ¿Tienes mujer e hijos?
- No.
-
¿En qué trabajas?
- No trabajo.
-
¿Cual es tu religión?
- No tengo religión.

Con lo que me acaba entrando complejo de persona vacía.



GONDER

De Bahar Dar a Gonder, más al norte ya del Lago Tana, se llega en pocas horas de autobús. El mismo día que llego visito el recinto amurallado, que contiene varias construcciones y castillos, muy guapo. El edificio mejor conservado es el castillo de Fasílides, el Emperador que devolvió el país a su tradición ortodoxa. A Gonder la llaman "La Camelot de África", y fijo que Tolkien se inspiró en ella para su Gondor. Resulta curioso, porque si el Dánakil y el Erta Ale se asemejan a Mordor y el Monte del Destino (y Alimira, el scout que casi la palma, se parecía a Gollum cuando tras ser rescatado era un despojo humano aferrado a su bidón de agua
"mi tesssoro"), y además está claro que Gonder es Gondor, resulta que luego, más al norte, hay una ciudad por la que también pasaré más adelante que se llama Shire. Y "The Shire " es "La Comarca" de los hobbits en la versión original de El Señor de los Anillos casualidad de casualidades, et omnia casualitas.

Ese mismo día también me dedico a recoger información para intentar organizarme en un par de días una caminata por las vecinas Montañas Simien. Al final de la tarde un tipo de los que lo organizan me dice que hay dos "faranyis" que lo tienen todo preparado y salen mañana mismo. Voy a verlos a ver si les parece bien que me vaya con ellos, y resulta que son los dos yanquis con los que coincidí en el Lago Tana. Han decidido ir con lo mínimo: ni guía ni cocinero; me parece cojonudo, además tienen esa pinta que suelen tener los yanquis de tenerlo todo bajo control los llamaré "Los Profesionales". Mientras estamos ultimando los preparativos caen en la cuenta de que se tienen que comprar unos chubasqueros que raro que los profesionales no se hayan traído chubasquero en plena temporada de lluvias. Yo me compro un par de tarros de nocilla que a la postre van a ser fundamentales para mi manutención (a la postre, y también para aperitivo y para primer y segundo plato) durante nuestra expedición a las


SIMIEN (Brokeback) MOUNTAINS

El título viene a huevo, con los dos colegas yanquis - uno de los cuales se parece al de la peli -, y con un paisaje guapísimo, como en la peli. Menos mal que yo soy un librepensador y no me iba a interponer vamos, seguro que no me iba a interponer. Lo único que me desazonaba de la anal-ogía es que yo llevaba encima los aparejos de pesca que me había dejado Pico y todavía no los he usado ni una sola vez.

En varios sitios había leído que este era el parque nacional de África más guapo para hacer senderismo, con las vistas más espectaculares y los mejores paisajes. Además, pese a que era temporada de lluvias también decidí hacer la excursión para dar tiempo a que me concedieran el visado para Sudán y porque me estaba aburriendo un poco con el recorrido histórico.

Cogemos el bus en Gonder cargados ya con el hornillo, el queroseno, y la comida (fundamentalmente pan, vegetales, pasta y arroz), y llegados a Debark vamos a las oficinas del parque nacional donde te organizan la excursión sobre la marcha en un suspiro: establecemos la ruta, y nos asignan un scout, obligatorio, y dos mulas con sus arrieros para llevar la carga.

Las penas y las vaquitas se van por la misma senda
las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas.
...
Y prendido a la magia de los caminos
el Arriero va, el Arriero va

(Atahualpa Yupanqui)

Los precios son ridículos: menos de tres euros por día por el scout (con su Kalashnikov), y menos de cuatro por el pack mula+arriero, ocupándose además todos ellos de su alojamiento y manutención. El precio total de cinco días de caminata, todo incluido menos la propina, nos sale a 70 EUR por barba.

El primer día los profesionales se quedan atrás y se comen un chaparrón enterito. Mientras llegan, yo voy preparando la cena ellos lo único que van a cocinar en toda la excursión es te, y unas gachas inmundas. Encima resulta que no se han traído linterna ni nada que se le parezca."muy profesional".

Por las noches pase un frió y una humedad del copón, un par de ellas apenas pude pegar ojo. Y es que la tienda y el saco que llevo encima son muy finos, y la temporada de lluvias a más de tres mil metros resulta jodida. Los tres faranyis nos pasamos todos los días estornudando y moqueando.

El tercer día de caminata es por lo visto el que tiene las vistas más espectaculares. Bueno, por lo visto no, porque estuvimos todo el día metidos en nubes y no vimos un carajo, lo más que se intuía era la caída de varios cientos de metros del precipicio por cuyo borde caminábamos a menudo. Es lo que tiene la temporada de lluvias: lluvias, y nubes. Durante los cinco días estuvimos por encima de los tres mil metros, y ese mismo día subimos a la cota más alta, a poco más de cuatro mil metros. Poco antes de la cima pasamos junto a un grupo de babuinos gelada, una especie de montaña endémica de acá "Babuinos en la niebla", y en la mismísima cumbre, una presencia extraña: una vaca a 4000 metros. Joder, eso le quita toda la épica a la ascensión. De todas maneras, no coronaba con éxito una ascensión tan mítica desde que estuve en "La Cumbre" de La Gomera. Aprovecho para saludar a los compañeros del equipo de "Al filo de lo absurdo" integrantes de la legendaria "expedición Gomera", con un reconocimiento especial a la labor desarrollada por el ingeniero geógrafo. En la cima me saqué una foto con la espectacular vista al fondo del interior gris plomo de la nube y con Surriu, nuestro scout, que me pidió que le pasara antes su arma; quería salir en la foto con su Kalash – "SUB-MACHINE-GUN. Muy profesional" -.

Después de la experiencia del desierto iba preocupado porque no se nos quedara nadie rezagado, pero fue al contrario: la mitad del tiempo íbamos nosotros con la lengua fuera cincuenta metros detrás de el scout
aquí no ha llegado la cultura esa de "despacio, despacio" que tienen en todos los sitios en los que había hecho caminatas organizadas antes, y mis tendones de Aquiles acabaron machacados y pidiendo clemencia después de caminar cada día un mínimo de seis horas a muy buen paso. Puede que esta haya sido la caminata menos dominguera que he hecho, aunque no por lo remoto del lugar, pues todos los días nos cruzamos con muchísima gente local y rebaños de ganado, y en ocasiones nuestro camino coincidía con una pista que recorre el parque, en la que nos cruzamos con varios 4x4 y camiones, varios de ellos atascados en el barro. Pero a diferencia de otros lugares como el Kilimanjaro, Nepal, o el camino del Inca, donde los porteadores van cargados como mulas, aquí son las mulas las que van cargadas como mulas –el mundo al revés-, y nuestros tres locales no llevaban ningún peso encima ni nos hacían de sirvientes; nosotros mismos nos preparábamos el campamento y la comida. Por otro lado, debíamos ser unos de los pocos seres humanos en el mundo mundial que tardaron varios días en enterarse de quien había ganado el mundial de fútbol.

Entre el machaque físico y las condiciones climáticas la expedición resultó bastante dura – el resto de faranyis con los que nos cruzamos visitaban el parque en 4x4 -. Total, que al acabarla volví al circuito histórico con ilusiones renovadas, sobre todo por darme una ducha caliente y dormir en una cama bien abrigadito.



El resfriado que agarré en las Simien ha sido el único problema de salud que he tenido hasta ahora. Lo he arrastrado durante un par de semanas, pues es temporada de lluvias en todo el norte, incluido Addis Abeba.

Bueno, también pille chinches, pero eso va incluido de serie en el pack "visite Etiopía", y me hicieron compañía durante varios días en los que practicamos la comunión: "tomad y comed todas de el, porque este es mi cuerpo.". Cuando me cansé de los estigmas me procure un insecticida eso fue su Apocalipsis.



AKSUM
De vuelta en Debark los profesionales y yo seguimos rumbo norte cogiendo un bus a Shire, y subieron nuestros equipajes sobre el techo del autobús, lo que todas las guías y viajeros desaconsejan en Etiopía, pues es frecuente que desaparezcan. Encima resulta que no había plazas suficientes en el bus y me tuve que montar en la cabina de un camión. La pista que recorrimos es la más guapa de Etiopía, horas y horas de recorrido de montaña con vistas a unos paisajes acojonantes. Además todo esta muy verde por ser temporada de lluvias.

Llegado a Shire me puse a esperar el bus. La gente de la estación me decía que ni de coña llegaría mi equipaje, que fijo que me lo habían robado
después de media hora llegó el bus con mi equipaje y los profesionales, a los que había pedido que le echaran un ojo. Tuvimos
suerte y pudimos enganchar otro autobús para Aksum. En toda Etiopía no es raro ver carros de combate soviéticos destartalados y oxidados en las cunetas de las carreteras, pero especialmente este día vi más de media docena de ellos, y también varias piezas de artillería, recuerdo de la guerra con la vecina Eritrea en los años noventa. Otra escena que he visto repetidamente a lo largo de caminos y carreteras es la de yuntas de bueyes roturando la tierra con un arado romano
tiempo para arar.

La civilización aksumita es considerada como la última gran civilización de la antigüedad descubierta por la arqueología moderna. Se extendió en el tiempo de los siglos I al VII. Aksum es la capital espiritual y mitológica de Etiopía, aquí se guarda en una capilla el "Arca de la Alianza" y solo hay una persona que la puede contemplar, su custodio. Una vez al año, en la festividad religiosa más importante en Etiopía, la sacan en procesión, pero cubierta por un paño, por lo que tampoco entonces la puede ver nadie. Las iglesias etíopes no tienen en su sancta sanctorum el sagrario, sino un tabernáculo donde se guarda una réplica del arca. Se supone que el arca contiene los diez mandamientos que Yahvé dió a Moisés en el Monte Sinaí, lugar que tengo marcado en mi ruta para visitar. Según un estudioso tan serio como Mel Brooks los mandamientos originales no eran diez, sino quince (véase "La loca historia del mundo"). Me leí la Biblia, a ver que decía al respecto, y es curioso: Yahvé da unas instrucciones detalladísimas para construir el tabernáculo y el arca, parece eso un episodio de Bricomanía.

También hay en Aksum unas estelas monolíticas de tamaño ciclópeo (como lapidas funerarias del calibre de un obelisco egipcio). Al igual que las pirámides, las construcciones incas, o los moais de Isla de Pascua, las técnicas empleadas para su fabricación y trasporte son un misterio. La mayor de ellas mide 30 metros y parece que se derrumbó en el momento mismo de su erección (caso típico de "impotentia coeundi"). Lo más sugerente es el hecho de que esta catástrofe coincidió en el tiempo con la conversión del imperio aksumita de su religión original, que combinaba deidades sabeas y egipcias, al cristianismo, como si el derrumbamiento de la estela hubiese repetido el episodio de la torre de Babel, marcando el ocaso de las antiguas creencias ante el nuevo dios.

Hay unas cuantas ruinas desperdigadas por los alrededores, así que me pillo una bici para visitarlas. En uno de estos paseos me ofrecen un par de monedas aksumitas y me las compro. Ya se que eso no está bien pero cómo molan. Deben de ser unas piezas nada comunes. Luego me acerco a unas tumbas, y como no hay nadie mas me saco una foto metido en un sarcófago de piedra también mola, pero capto un olor rarillo, y luego veo que están todas las cámaras llenas de murciélagos van a ser sus excrementos lo que apesta.



LA REINA DE SABA & SALOMON

Según los etíopes la Reina de Saba vivió en Etiopía, pero aunque parece seguro que existió el Reino de Saba y que se extendió a ambas orillas del Mar Rojo, lo más probable es que la metrópoli estuviera en la otra orilla, en el actual Yemen. Amiguetes, estamos ahora en el
siglo diez antes de Cristo. Un israelí que conocí me dijo que la palabra hebrea para designar el cuerno de África es "Jabash", y que de ahí viene el nombre de Abisinia. No hay que darles mucho crédito a los israelíes, que se creen el pueblo elegido y el ombligo del mundo, pero está claro que el origen etimológico de las palabras "Abisinia" y "Saba" es el mismo, sea este origen hebreo o no. La respuesta adecuada cuando te llaman "faranyi" es "jabesha"
se quedan a cuadros cuando se lo dices.

Total, que la Reina de Saba, tal como viene narrado en la Biblia, se fue a Israel a ver a Salomón, atraída por su fama de sabio. El mito etíope - que aquí se cree a pies juntillas la mayoría – desarrolla esta historia: Salomón se cepilló a la de Saba, la cual tuvo un hijo al que llamo Menelik, y al que ya crecidito envió a conocer a su papa. De su visita a Jerusalén Menelik se trajo a Etiopía un regalito: el arca de la alianza, si bien su padre se entero por la prensa de la desaparición de la reliquia (es comprensible, Menelik aun no había podido leer eso de «No robarás»). Pues bien, desde entonces todos los monarcas etíopes se han proclamado descendientes de Menelik jurando que por sus venas corría sangre salomónida, la sangre de los reyes de Israel, la misma sangre que también corrió por las venas de Jesús de Nazaret, perteneciente a la estirpe de David según la Biblia, y rey de los judíos según hizo constar Pilatos en la matricula de su cruz, para mas INRI.

Mitos posteriores, nacidos del ciclo artúrico, identifican la hipotética descendencia de Cristo, los portadores de la sangre real, con el Santo Grial: Sang RealSanto Grial. (Para una aproximación mas seria a los temas de El Mesías y el Santo Grial se hace imprescindible un visionado de "La vida de Brian" y "Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores").

El mismo Haile Selassie se proclamó descendiente de Salomón, pero no es esta una cosa de extrañar: coincidiendo casi exactamente en el tiempo con él tuvimos en España un baranda que se proclamo «caudillo por la gracia de dios ». ¿Y qué dijeron las iglesias respectivas al respective? Pues lo de siempre: «A quien Dios se la dé (la poltrona) San Pedro se la bendiga
». Y luego ya nos repartiremos las ganancias de la joint-venture.

Total, que ya tenemos el Arca Perdida y el Santo Grial. Para completar la trilogía de Indiana Jones no hay en Aksum un templo maldito, pero sí que hay una estela con una inscripción que maldice, amenazando con una muerte instantánea, a aquel que se atreva a moverla de lugar.


Desde Aksum, en vez de coger un avión a Lalibela como hace todo el mundo continué haciendo el circuito norte en autobús. Fueron varios días en los que no hice nada de provecho aparte de machacarme. Faemino y Cansado lo expresan muy bien:

" Podríamos decir: joder, que mala suerte tuvo, y tal, ¿no?... es que no le fue bien y tal... No, no, no: se comio la mierda." 

Lo cierto es que no me salió nada. Primero quería visitar en Adwa (ciudad donde los italianos sufrieron la mayor derrota jamás sufrida por un ejercito colonial en África) a un mejicano con el que llevaba escribiéndome desde que llegue a Etiopía, pero el tío no dio señales de vida ni nadie me supo indicar su paradero. Al día siguiente pasé cerca del monasterio más molón de Etiopía, que está encima de un peñasco inaccesible al que hay que subir con la ayuda de sogas, pero estaba a 11km de camino de donde me dejaba el bus, sin transporte asegurado ni alojamiento, y yo con el mochilón encima seguí de camino para llegar a la ciudad en la que se encuentra el mayor mercado de sal del país, sal que traen los Afar en camello desde el cercano desierto. Me compre un cacho como recuerdo, pero al final la estoy usando para aliñar los tomates y aguacates que voy comprando; rallo la sal con la navaja y me preparo mis "tomates a la Dánakil", ricos ricos. Esa ciudad es la base para visitar muchos monasterios vecinos, pero no había nadie con quien organizar la excursión.

Al día siguiente otro palizón de bus, pasé por delante del desvió al pueblo de Frowein, la chica que conocí en el desierto, que precisamente ese día iba a estar en su pueblo, pero pensé que igual era un número presentarme así de improviso en casa de su familia, encima ella no habla ingles. Total, que no me baje y llegué a destino tras ocho horas de bus: una ciudad en la que al ser día de mercado salían camiones para Lalibela, mi destino final. "Qué suerte" pensé pero el camión no salió hasta el atardecer, y después de doce horas de lentísima conducción por un carretera embarrada, enlatado en la cabina con tres personas mas aparte del conductor, y pasando frió pese a la compresión humana, llegamos al amanecer a Lalibela.

Cada día despierto en distinta habitación
donde doy con mis huesos cuando está saliendo el sol

(El blues del autobús)

Total, de las ultimas 24 horas me había pasado 20 en camino

"¿Qué podríamos decir? Tuvo mala suerte... Calculó mal como estaba el mercado en ese momento... No. Se comió la mierda, vamos. Honradamente."


LALIBELA

Tras dormir unas horas salí recuperado a ver la ciudad que es la principal atracción turística de Etiopía por sus famosas iglesias excavadas directamente en la roca, así, a lo bruto. Yo estuve ahí dos días, y no me emocionó ni mucho ni poco. Como siempre, pasé de ir con un guía, mola más ir solo, sin que se interponga nada entre el objeto observado y el observador. Eso sí, es conveniente haberse documentado antes sobre el objeto a observar, ya lo dice Krahe.

No hay ninguna indicación ni cartel, y el plano de la Lonely deja muchísimo que desear, así que en el grupo de iglesias mas laberíntico me pase varias horas recorriendo los pasadizos, zanjas, peldaños, techos, pasillos, y tal y tal, excavados en la roca, para localizar las distintas iglesias y ponerles nombre. Como esta actividad la compaginaba con la de esquivar a todos aquellos que se te van postulando como guías, esto es, con el 90% de la gente con la que te cruzas, me sentí como en un juego de rol, o mas sencillo aun, como en un comecocos, dando esquinazo a los fantasmillas.

De Lalibela a Addis otras dos jornadas de autobús en rumbo sur, ambas de doce horas, lo que parece ser la duración estándar, como doce compases tiene el estándar musical por antonomasia: el Blues.

Vivo en la carretera, dentro de un autobús
vivo en la carretera, aparcado en un blues
vivo en la carretera, siempre miro hacia el sur
vivo en la carretera, el blues del autobús...

La ceremonia del autobús es algo típico de Etiopía: conviene comprar los billetes el día anterior y acudir a la estación antes de las seis de la mañana, hora a la que se abren las puertas; eso parece el primer día de rebajas. Tener billete comprado no te garantiza tener asiento, así que tienes que encontrar con premura tu autobús entre la marabunta mientras vigilas que nadie te robe (por lo visto mogollón de mangantes tienen en las estaciones de bus su caladero de pesca), e intentar subir tu mochila contigo en cabina. Una vez conseguido esto el bus no arranca hasta que no se llena, lo que puede suponer fácilmente una hora de espera. El viaje se puede pasar en un pienso, mucha gente sube a vender comida, o la compras directamente por la ventanilla: plátanos, cereales tostados, habas cocidas, higos chumbos, naranjas, zanahorias, y mi aperitivo favorito: la caña de azúcar, que hasta ahora nunca había probado. Suelo disfrutar mucho de los viajes en autobús, sobre todo por la oportunidad de ver y tratar con gente local que no se comporta como la gente interesada que te asalta a cada paso en los lugares turísticos, pero estos últimos dos días estaba ya hasta el gorro de carretera y solo quería llegar a Addis.



BIBLIOGRAFÍA

Estos son los libros con los que he calentado motores para mi viaje a Etiopía:

- Los caminos perdidos de África, de Javier Reverte, narrando su viaje
siguiendo el Nilo Azul.
- Dios, el Diablo, y la aventura, de Javier Reverte, sobre el jesuita Pedro Páez
- Rimbaud en África, de Charles Nicholl
- Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud
- El Emperador, de Ryszard Kapuscinsky, sobre Haile Selassie
- Los Escorpiones del Desierto, de Hugo Pratt
- Las Etiópicas, de Hugo Pratt

Está bien lo de documentarse, pero a veces la información crece tanto que hace masa critica y se produce una reacción en cadena de referencias cruzadas que amenaza con continuar de forma incontrolada e indefinida:

Busca un libro que diga «como»
luego otro que se titula «así»
un tercero llamado «nada»
es la formula del circulo sin fin

(Antonio Vega)

Además, como le advierten a Corto en Venecia: "Cuando un adulto entra en el mundo de los cuentos es para siempre.".Al Quijote fue eso mismo lo que le pasó, se quedó ido en el mundo de los libros de caballerías. Pero Cervantes, que hizo el camino inverso: de las letras a la acción, supo poner fin a las idas de olla de su héroe –junto con su vida-, con una simple palabra: «Vale».



Cuidado que se me va el baifo
Cervantes afirmaba que la batalla de Lepanto, en la que participó, era la mayor de las ocasiones que habían contemplado los siglos. En el Lido de Venecia, en una iglesia de su extremo norte, pude ver y tocar (palpar, no tañer) la primera campana que dobló por la victoria de la flota véneto-española. En el otro extremo del Lido, alrededor de un faro, hice un hallazgo entrañable: unos grafitis dedicados a Corto Maltés.

Corto Maltés busca en una de sus aventuras, precisamente en la «Fábula de Venecia », una joya: la clavícula de Salomón a Salomón se le ha atribuido tradicionalmente, aunque es improbable que lo escribiera él, uno de los mejores libros de la Biblia: el Eclesiastés, que dice eso de:

« ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad!
¿
Qué provecho saca el hombre
de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:
un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
un tiempo para matar y un tiempo para curar
»

Lo del tiempo para matar no lo entiendo muy bien, supongo que a Salomón no le había dado tiempo a leer el quinto mandamiento cuando su hijo se los robó.

Hay bajo el sol un grupo argentino que le puso música a algunos de estos versículos, y como «cantar es rezar dos veces», que nos decían las monjas (¿os acordáis borjanos?), os pongo aquí parte de la canción en versión del Andres:

Todos los ríos van al mar, pero este nunca se llenara.
Todos los ríos siempre volverán a donde nacieron
a comenzar a correr de nuevo

Hablando de ríos A los hijos del Rock'n'Roll Bienvenidos VALE.



VISADO SUDANÉS

Conseguirlo era, ya de vuelta en Addis, mi único objetivo. Por si no lo conseguía me saqué el visado de Djibouti, que es la única opción que me quedaría para continuar en ruta hacia Egipto, dado que la frontera con Eritrea esta cerrada.

Durante este tiempo en Etiopía he conocido mucha gente que estaba esperando por el visado sudanés, y no he conocido a nadie que lo haya conseguido. Es curioso, pues en Egipto lo conceden en un solo día, y he conocido a varios viajeros que habían hecho esa ruta: Egipto-Sudán-Etiopía sin problemas.

Yo moví todos los hilos que se me ocurrieron, y la esperanza mordió el anzuelo al cabo de dos de ellos: primero el soborno, que me ofreció un conocido de Bajailu en la embajada sudanesa, por una cantidad muy elevada, 350 EUR. Mi táctica negociadora fue no negociar, e intentarlo por la otra puerta que me quedaba abierta: recibir una carta de invitación de una agencia de viajes de Jartum que contacté. Con la carta en la mano fui a la embajada donde, tras decirme que tenia un 90% de posibilidades de éxito, me dieron con la puerta en las narices. Le dije a Bajailu que me ayudase a pirarme a Djibouti lo antes posible, con la intención de que su contacto corrupto rebajara el precio surtió efecto y conseguí bajar el soborno a la tercera parte. Finalmente no me lo concedieron, y seria muy farragoso explicar todos los detalles aquí. Una pena, tenía un plan perfecto para recortar todos los flecos pendientes que me habían quedado en Etiopía, incluyendo el ferry del Lago Tana. En suma, fue una semana muy exasperante para mi. Cántala otra vez, Mick:

You can't always get what you want

Me quedaba aun una opción, pero la deseche enseguida; presentarme en la frontera y cantarle al aduanero:

Déjame atravesar el 'border' sin documentos


Total, que perdí mi batalla contra la corrupta "burrocracia", valga la rebuznancia. Lo que no saben es que soy baturro y se me ha metido en la cabeza entrar en Sudán, así que voy a apurar mi última opción: entrar desde Eritrea.

Me siento hoy como un halcón
llamado a las filas de la Insurrección


Cerradas todas las puertas le dije a Bajailu, esta vez en serio, que me ayudase a irme para Djibouti cagando melodías, no aguantaba ni un momento mas parado en Addis, además el visado etíope me caducaba al día siguiente. Fuimos hasta la carretera a Djibouti y ahí nos costó varias horas encontrar un camión que me quisiera llevar a un precio razonable.



CIAO ETIOPÍA

Salí pues casi huyendo de ese curioso país en el que hola se dice en árabe -salam-, y adiós en italiano -ciao-. También es curioso que, siendo los etíopes más orgullosos que la madre que los parió -con lo que cada generación supera a la anterior en ese aspecto-, Etiopía es también un país de pedigüeños. Hay mucha miseria, y muchos tullidos y enfermos, pero además constantemente escuchas la frase "give me money" de boca de cualquier crío que pasa el rato, por si cae algo, o de gente mayor en perfecto estado de salud que prefiere eso a currárselo un poquito. Otros viajeros que he conocido y han recorrido África dicen que lo de Etiopía en este sentido es exagerado.

La fama que tienen las mujeres etíopes de guapas es merecida, pero tampoco están como para reventar la bragueta, quiero decir como para rasgarse las vestiduras. Son de bellas facciones, pero no tienen un físico particularmente atractivo. Eso si, los peinados que se hacen, especialmente en el norte, son espectaculares.

La última semana que pase en Addis coincidí con unos cuantos españoles, varios de ellos cooperantes: dos chicas que en tres semanas pretendían ayudar y hacer turismo, otras dos que si estaban a gusto y les dejaban hacer lo que querían, entonces igual se quedaban un año, y un colega que él solito quiere construir, como proyecto de fin de carrera, una escuela en una zona remota del norte eso si que es aventura y ganas.

Si alguien quiere ayudar económicamente, pero no se fía de instituciones ni ONGs, le puedo poner en contacto con ellos, que están ahí al pie del cañón y que, por cierto, no me pidieron nada al respecto.

No he chateado mucho estos días, por haber en el norte menos afición al chat, y porque he alternado más con otros "faranyis" que con gente local. Pese a no haber visitado el merkana, que es la palabra que utilizan para nombrar el paraíso artificial cuyas puertas abre el chat (y que se parece sugerentemente a ‘nirvana’), habéis visto que, como os advertí al principio, he estado reflexionando por caminos sinuosos, razonando fuera del recipiente pido disculpas si he salpicado.

Fue mas por falta de ánimo que de tiempo que no redacte antes esteeee loquesea:

Tengo una canción que es
un arma en manos de un niño
¡toma!
Tengo que tocarla y me he roto las manos
abriéndome a puñetazos el camino.
Y la audiencia espera
si no una voz, al menos un eco,
un rechinar de dientes

que importa si oigo reír al payaso
mientras caigo del trapecio
pagaré el precio complaciente

Estoy acabando de escribir esteeee tocho en Djibouti, pero dejo interrumpido mi relato en el momento en que estaba "on the road again", en la cabina de un camión junto con dos tipos con los que solo me podía ‘comunicar’ en amárico, con chat en la boca, el aire caliente acariciándome la cara, y la nueva y agradable sensación de estar saliéndome de la ruta que me había trazado en un principio, y dirigiéndome a un país por el que no esperaba pasar y del que no tenia guía de viaje ni ninguna otra referencia. Eran los ultimos dias de julio.

And what it all comes down to my friends
Is that everything's just fine fine fine
I've got one hand in my pocket
And the other one is hailing a taxicab...

(Alanis Morissette, con perdón)



Saludos a todos los que, increíblemente, me seguís leyendo. Es un gran apoyo saber que seguís mis pasos y mis tropiezos, y que estáis ahí al otro lado de la pantalla.

Un abrazo del tío Santi.



"Y en julio en Aragón tenia un pueblecillo
una acequia, un establo, y unas ruinas al sol.
Al viento los ombligos volaban cuatro amigos
"
(Serrat)


Lalibela, iglesia de Beta Giorgis.

Lalibela, iglesia de Beta Giorgis.

 

 

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