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Siempre un poco más lejos La infantería nunca retrocede, da media vuelta y avanza.

WP 03 - Chupinazo

ITALY | Friday, 2 June 2006 | Views [1193]

Voy a adoptar la sintonía de documentos TV, la de Carmina Burana, así le damos ambiente a esto Fuencisla, como dices tú: "me gusta, me gusta"). Tarareemos todos juntos:

Tuntuntuntun Tuntuntuntun Tuntuntuntuntuuuuuuuntuntun (bis)

Hola a todos desde Roma, que en etrusco antiguo significa “la ciudad sin punta”.

Hoy os voy a soltar otro tostón de dimensiones bíblicas, es inevitable, no se si es que me están sucediendo mas cosas dignas de apuntar, o que le voy cogiendo gustillo al tema, pero cada día me lleva mas tiempo escribir mi cuaderno de notas. Espero que no me pase como a "Funes el memorioso", el del magnífico cuento de Borges, que tenía tan buena memoria que recordaba todos y cada uno de los detalles; y para rememorar lo que hizo un día determinado necesitaba otro día entero.


Me fui de Palermo nada mas enviaros el anterior informe de posición. Me fui sin ver la Capilla Palatina , que es la joya de la ciudad, aunque no esta entre los lugares que más me gustan a mí (pero no os fiéis de mi criterio, Goethe dijo que es el sitio más molón del mundo, en lo tocante a lugares sacros). Tampoco visité a mis queridos fiambres en las Catacumbas de los Capuchinos, pero seguro que la próxima vez que vuelva a Palermo siguen ahí, un poquito más amojamados, e igual de colgados.

Lo dicho, os envíe el correo anterior, vi en internet que salía un tren en breve, e "ipso flauto" me fui a la estación y lo pille. Un tren de lujo, con zona de baño y todo: el suelo de mi vagón tenía un dedo de agua. Llegue a destino, Milazzo, y tome el primer taxi de mi viaje hasta el hotel. Tiempo de estadísticas:

1ª Colada día 14
1
er Afeitado día 16
1er Taxi día 17

El taxista me recomendó que madrugara y pillara el primer ferry de la mañana, y en el hotel una chica española me recomendó un alojamiento en Strómboli. Así que, sin tener que pensar en nada, al día siguiente a mitad de mañana ya estaba en Strómboli alojado, vehiculado (con una bici), informado, y a internet me había conectado.



STRÓMBOLI

En cuanto llegué a la isla comencé a escuchar las explosiones periódicas del volcán, no suelen tardar más de quince minutos en sucederse. Desde abajo suena como si se descargara de golpe un camión de escombros.

En el trecho hasta el hotel me jodo la espalda con la mierda de mochila que me compre en Nepal por cuatro perras, pero me consuela pensar que ella está peor: ya se ha estropeado una cremallera y se han roto tres plásticos. Ahora funciona a base de nudos.

Ese primer día hice el plato fuerte: la ascensión, que solo se puede hacer con guía, bajo pena de multa. Un tipo portugués y yo nos fuimos con un grupo de italianos puretillas, pero que no veas como suben, de esos que cuando se aburren les da por andar. Se sube casi a la parte mas alta, a unos novecientos metros de altitud, y unos doscientos metros mas abajo están los cráteres activos. (Beltrán, yo creo que con una pretemporada bien planificada podrías intentarlo: no son necesarios los crampones).

Se llega arriba al anochecer para contemplar mejor las explosiones. Desde nuestra posición se podían ver seis cráteres refulgiendo allá abajo en naranja incandescente y estallando con una periodicidad asombrosa; arrojando lava en una explosión vertical y haciendo temblar el suelo. A veces el viento trae el material mas fino que acaba de escupir el volcán, como arenilla. Hice unas cuantas fotos bien chulas. En esta web las hay acojonantes. Es una web muy buena, tiene información sobre otros volcanes, como el Erta Ale de Etiopia. Sobre el Strómboli tiene muy buen material, como una lista de los incidentes que han sucedido. Son muy pocos, y uno de ellos parece una leyenda urbana, pero resulta que, además de ser cierto, es verídico.

Durante la ascensión llevé encendido el GPS que me regalasteis, compañeros del metal. Por cierto, que ayer dejé oficialmente de estar en la vanguardia del control aéreo para pasar a la reserva.

(Pero tienes razón, Pepelu, esta profesión imprime carácter de forma indeleble, fíjate que leí en El País esta noticia absurdamente redactada: "Va a haber un alineamiento de astros espectacular [...] parecerá que Marte y Saturno van a chocar, pero al final no lo harán". Lo primero que pensé es que el redactor era gilipollas y le habían regalado el titulo de EGB, o bien el carnet de periodista en Bangkok, y lo segundo que pensé -y aquí es donde se nota el carácter de controlador-, fue: "Uf, vaya crujido, se te tienen que poner los pelos como escarpias").

A mi me parece que los volcanes, tierra y fuego en conflagración, son la manifestación mas evidente, espectacular y violenta del poder de la naturaleza. Como un perfecto ángel rilkeano, son terribles y bellos:

"Porque lo bello no es sino el comienzo de lo terrible,
eso que todavía podemos soportar; y lo admiramos tanto porque,
sereno, desdeña destruirnos. Todo ángel es terrible."

Rilke

Durante la excursión compartí buenos momentos de conversación con el portugués, Alexandre, un tipo interesante, con una noble profesión: arquitecto paisajístico. Muy puesto en minerales y plantas, y aficionado a la acuarela. Tras la excursión cenamos juntos, y al día siguiente también quedamos para comer. Tras otra buena conversación y comprobar que teníamos unas visiones bastante cercanas acerca del mundo y de la vida, se percato de que yo llevaba una camiseta de Corto Maltes... resulta que es también aficionado a la obra de Hugo Pratt. Incluso me contó que una vez en carnaval se había disfrazado de Corto. Hablamos largo rato sobre el tema: el silencio en los guiones y el blanco en la acuarela, nuestras historias favoritas, los antihéroes, los laberintos, lo esotérico y lo mágico que se oculta en la realidad. Yo le comente que había comprado un libro del veneciano Pratt en Venecia, del que no existe traducción al español. Su titulo ya hace que merezca la pena comprarlo: "Il desiderio di essere inútil”, el deseo de ser inútil. También hablamos de uno de mis temas favoritos: "El laberinto armónico", o lo que es lo mismo, las cualidades mágicas de la música, que te permite viajar en el tiempo, el espacio, y cambiar el estado de animo con solo escuchar una canción.

El laberinto armónico

También paseo con la bici por las calles estrechas de la isla, en la que, por esta razón, no hay coches, sino motocarros de esos de tres ruedas y remolque, y estos solo caben por las calles principales. Me encuentro en una calleja un parterre con el siguiente cartel, que no necesita traducción:

"X I BASTARDI E FIGLI DI
P... X BUTTANA
LE PIANTE NON SI RUBANO
E LA TERZA VOLTA
A QUALCUNO NON FINIRA BENE.
(firma)
RUBRE PIANTE E SEGNO
DI INCIVILTA E
MALEDUCAZIONE"

Ese segundo día, después de la comida, el vino y la siesta, me fui a hacer otra actividad típica: ir en barca a " La Sciara del fuoco", la ladera por la que cae al mar el material expulsado por los cráteres. El tiempo estaba chungo y solo salió nuestra barquichuela, nos mareamos todos y dos abuelillos echaron la pota. Si vais a la isla, no vale la pena en absoluto, se ve desde lejos y no se pueden hacer fotos por el movimiento, eso ya lo sabía. Lo que yo esperaba era ver material incandescente cayendo por la ladera hasta el mar, pero no vimos un carajo.

Tras volver de la excursión en barca me cruzo otra vez con Alexandre -la isla es diminuta- y le digo que voy a subir yo solo esa noche al volcán, así al menos alguien sabía que yo estaba arriba. Le digo que no se preocupe, que llevo el GPS, y que ya estuve arriba otra vez sin guía el año 2000, lo que además de ser verídico, fue cierto.

Creo que fue en el 2003 que reventó el volcán, se desmoronó parte de la montaña, hubo un pequeño maremoto, y prohibieron la ascensión hasta hace poco que la reabrieron, pero ya regulada. Había vuelto a Strómboli para hacer exactamente eso. Estadísticamente no hay peligro: peta cada veinte años.

A las diez de la noche me dirigí al primer tramo del camino. La noche anterior el nuestro había sido el último grupo en bajar del volcán, y ya estábamos abajo a las 22:30, después de haber tomado una ruta distinta a la de la ascensión, así que en teoría ya no me podía cruzar con nadie. Pero no fue así, de repente oigo voces, y veo una hilera de focos acercándose en dirección contraria. Me escondo con la bici en un cañizo y espero a que pasen. Luego dejo la bici escondida y retomo el camino, la noche se ha despejado y aunque la luna esta en cuarto creciente, no hay ni una nube y la luz que da es perfecta. Me topo con alguien que va sin linterna, me hago el despistado y doy media vuelta. Me paso otro rato esperando, me como un bocata y me tomo mi primera pastilla para la malaria. A las once pasadas emprendo la subida.

Miro arriba y la luna esta mucho mas baja que hace un rato, justo sobre el perfil de la ladera... chungo chungo. No puedo usar el foco porque me delataría. En media hora desaparece la luna y ya no se ve el suelo, pero se intuye porque las plantas que delimitan el sendero reflejan una ligera claridad. La sensación que tengo durante esa primera parte de la subida es la excitación que se siente al hacer algo prohibido, la clandestinidad. No se si hay algún puesto de guardas en el camino, y pienso que puede que alguien más esté subiendo furtivamente como yo. Cada tanto me paro a escuchar y observo por si se ve la luz de alguna linterna. Pienso en que hacer si me encuentro con un guarda: ¿Le cuento una milonga o me hago el sueco? De todas maneras, hasta la cota de los 400m esta permitido subir.

No tardo mucho en perder el sendero, y tengo que echar mano del GPS en numerosas ocasiones para no tener que encender el frontal, que me hubieses delatado. Tampoco estoy seguro de que con el frontal hubiese conseguido seguir el camino correcto.

Conforme voy ascendiendo y veo que no parece haber nadie, la actividad del volcán se va haciendo mas evidente, los sentimientos cambian; de la excitación del gamberrismo paso al acojoné y al estremecimiento. Si se estremece la tierra en cada explosión, no me voy a estremecer yo. En la parte alta ya no hay vegetación, y el terreno es totalmente negro: no se ve apenas, y utilizo la retroiluminación del GPS para seguir el sendero. Cada vez me cuesta más.

De vez en cuando veo alguna luz moverse, y me pongo a observar, pero siempre resultan estar en el firmamento: aviones, y alguna estrella fugaz. El cielo esta esplendido, totalmente diáfano. Veo una que dura unos cuantos segundos. De niño nunca supe que deseo pedir. Ahora sé que no quiero pedir ninguno.

Me acerco a la cresta tras la que comenzare ya a divisar los cráteres, y con las explosiones, su brillo naranja, y el temblor del suelo, pienso si no empezara de repente a caer material incandescente por la ladera que estoy subiendo. El cuerpo me pide más de un cuerpo a tierra, pero aprieto el culo y tiro p'arriba.

Finalmente, tras dos horas y media de subida, llego a la cresta y comienzo a ver las explosiones, avanzo hasta donde llegué con la excursión guiada, y unos doscientos metros más. Llego a unos parapetos, los mismos en los que estuve hace cinco años. Siguen ahí, pero descuidados y medio desmoronados. Solo veo tres, supongo que el resto se irían abajo en el 2003, porque están al borde del terraplén que acaba en los cráteres. Me acomodo en uno y observo cómo el volcán actúa solo para mí. En medio de una gran explosión, otro cráter también estalla y se cruzan los dos chorros de naranja incandescente. Son como fuegos artificiales. Alucinante.

Hay explosiones muy fuertes, a veces te dan ganas de gritar del flipe, y otras te entra el canguelo y te imaginas cualquier cosa: que se puede desmoronar la ladera, o que puede surgir un cráter nuevo ahí al lado, que una de esas explosiones que duran mas de lo habitual no pare de soplar y de crecer y que te alcance el material incandescente. O simplemente que en vez de reventar hacia arriba reviente hacia un lado. El parapeto esta como mucho a 400m de los cráteres en horizontal, más 200 en vertical. Pero las explosiones superan con creces esos 200m. Como chupinazo que marca el comienzo de mi viaje no está nada mal.

No podré decir como el replicante Nexus 5 de Blade Runner que "He visto naves ardiendo más allá de Orión", pero puedo decir que he visto a la tierra reventar en el Strómboli. Por cierto, parece que van a reeditar la peli.

No he llevado suficiente abrigo y paso más frió del que esperaba hace algo de viento, y la humedad relativa es absoluta, por la gravilla volcánica del suelo, que al tacto parece mojada.

Estoy arriba dos horas y media, y cuando empiezo a bajar a las cuatro ya se intuye el cielo ligeramente mas claro hacia el este, sobre la Campania. Bajo ya muy cansado, con la única preocupación de que no sorprendan por encima de los 400m. A la media hora la luz ya es suficiente como para apagar el frontal. Derrengado, me pongo música mientras bajo, La Cabra Mecánica, no preguntéis por que, que no lo se...

♫ Soy un yonqui, yonqui
y todos mis amigos
tocan funky, funky ♫

Un ítem: no es lo mismo el intercambio fluido de ideas que la idea de intercambiar fluidos.

El amanecer es de puta madre, la vista desde la ladera es... pectacular.

Todo bien, recojo la bici y a las seis de la mañana ya estoy en el sobre, sin ser notado. Antes de caer en coma miro las fotos que he hecho... misión cumplida.


HACIA ÁFRICA

El prólogo de mi viaje ha concluido, espero que sea así y mi próximo correo no sea desde casa de mi mama. A ver como encajo las primeras hostias, que haberlas haylas, a veces por hondonadas. Aprovechando que estoy en Roma voy a citar a Faemino "A los romanos lo que nos gusta es dar hostias". Ya solo me queda encaminarme a mi siguiente destino: Addis Abeba.

Amanezco es Strómboli y esta cayendo el diluvio universal. Paso mis notas a limpio, voy a comer, me informo de horarios, y, sin solución de continuidad (qué curiosa frase), me subo en el barco de vuelta para Milazzo. Allí llego justo de tiempo al primer tren para Roma, y alcanzo el andén dos minutos antes de que parta. Es un tren nocturno que llegara a las 06:30 a Roma. He conseguido descuento en el billete, pero no por estudiante, sino por periodista, un 10%. ¿Que dónde me saqué el título de periodista? en la misma academia de Bangkok en que me saqué el carnet de estudiante. La principal asignatura requerida es la gramática parda. Así que ya sabéis, estáis leyendo un documento periodístico. Como dice Homer Simpson: “yo he estudiado en la mejor de las universidades: la Universidad de la vida”. ¿Cómo dices, Sabina?

♪ Cuando era más joven viajé en sucios trenes que iban hacia el norte...♫

El tren está petado, y el billete es sin reserva de puesto, lo que significa que tienes que buscarte la vida, y si no encuentras sitio te comes un zurullo. Los vagones están divididos en compartimentos de seis asientos, tres frente a tres, y un pasillo lateral en el que hay varios trasportines. No encuentro más que un sitio libre, pero en Messina, a la media hora, se sube un tío con reserva y me voy al puto pasillo.

Al llegar a Messina hay que cruzar el estrecho. Los vagones se embarcan una de las bodegas de un trasbordador gigante, sobre raíles, y luego se desembarcan al otro lado del estrecho, en Reggio Calabria. Durante un rato viajamos a la vez en barco y en tren. Parece que tren y agua son conceptos que siempre van unidos en Sicilia.

De nuevo sobre tierra firme me acomodo en un rellano, tal y como llevo la espalda no puedo estar en los trasportines, y además está tan bien diseñado el tren que si pasa alguien por el pasillo te tienes que mover. Ese primer rellano huele a orín. Me mudo de rellano y, dejando un hueco para que pase la gente, me tumbo con la mochila de almohada. Caigo rendido, pero al rato me despierta el revisor. Me imagino que me va a dar un toque, pero es solo para pedirme el billete, además se apiada de mi y me intenta buscar sitio... a la primera, en el compartimento de al lado solo había un tío y una tía, que habían echado las cortinas para que no se viera. Y en los pasillos de todos los vagones gente sentada en trasportín. Pienso: "Que hijos de puta son".

Entro y me acomodo, al minuto empiezan a murmurar y me indican que mueva mi mochila... cambiamos la configuración, cada uno se queda con un asiento y el de enfrente para poner los pies. Murmuran algo más, corren las cortinillas de nuevo, y abaten los asientos. Uno frente a otro, forman una cama casi perfecta. Les imito y apagan la luz. Que de puta madre, y afuera los pringados en trasportín. Pienso: "Que hijos de puta somos". Pero dura poco la alegría, el tren para frecuentemente y los viajeros suben y bajan. Unos espabilados descubren nuestro montaje y volvemos a la posición tradicional. De todas maneras, estoy tan baldado que me duermo.

A las dos y media me despierto. Estamos parados en Salerno y... no hay nadie enfrente de mí. Me monto otra vez la cama, y llego así hasta Roma, estación Termini.

Voy al aeropuerto, me meto en internet y pregunto por los vuelos. Mañana salgo a primera hora para Frankfurt, y de ahí para Addis Abeba. Parece que no están completos y no tendré problema con los frees. Lo único malo, que esta noche tendré que levantarme a las tres para coger un bus que es la única manera de llegar a tiempo al aeropuerto, aparte de un taxi (60 Euros del vellón, vade retro).

Y podré cantar como Charly ♪ No voy en tren, voy en avión ♪, o si prefiero algo mas tranqui me pondré mejor esa que versiona Miguel Chiclé: ♪ Fly me to the moon ♪ Eso sí, la canción del verano va a ser El blues del autobús, está cantado.

Muchachos, nos vemos en el laberinto armónico,
Santi


El Strómboli, sólo para mis ojos.

El Strómboli, sólo para mis ojos.

 

 

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